Mostrando entradas con la etiqueta gatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gatos. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de diciembre de 2010

Riña de Gatos, Madrid 1936 de Eduardo Mendoza

Riña de Gatos
Madrid, 1936

Eduardo Mendoza

ISBN 978-84-672-4104-4

427 Páginas

Anthony Whitelands es un inglés que recibe una oferta para viajar a Madrid a tasar unos cuadros de un aristócrata en la convulsa Madrid de 1936. Tras una primera tasación poco exitosa se ve envuelto en una serie de acontecimientos que le llevan por peligrosas sendas, incluída una atracción por la hija mayor del duque de la Igualada. Allí conoce a Jose Antonio Primo de Rivera, el pretendiente de la anteriormente citada, al cual cae en gracia y con el cual conocerá el mundo de la falange española.

Una buena historia, con muchisimos datos históricos muy interesantes que pueden llevar a un aprendizaje implícito de aquella época. A pesar del anterior resumen, la historia no va de amor, ni de politica, es una mezcla de todo, pero con mucha moderación, aunque sin dua alguna, el argumento principal gira en torno a los cuadros y su tasación en aquella casa. Aunque la vida se le complicará un poco por frecuentar según que compañías, como la de Primo de Rivera o la de Higinio Zamora Zamorano, un extraño tipo al que conoce en la calle una buena noche y es detenido más de una vez.

El final quizás un poco flojillo a mi gusto personal, pero quizás no pudo ser otro diferente, es una aventura de aquella época.

Bastante recomendable su lectura, al fin y al cabo, es el ganador del PREMIO PLANETA 2010 y por algo habrá ganado, digo yo.


Mi nota:

7,5

domingo, 31 de agosto de 2008

Maraña de gatos canarios


¿Cuantos gatos habrá en la fotografía? Pues la verdad que es no me acuerdo. Estos eran en su día algunos de los gatos de mi tia, no todos son de la misma madre, algunos si que son hijos, pero otros son sobrinos o hermanos de la que nos mira como diciendo "¿ con lo que tengo encima me vienes a sacar una foto?"

Eso si, estos gatos gozan de plena libertad, ya que tienen el mundo a sus pies, por lo general andan a sus anchas por la finca y sólo aparecen a las puertas de casa para pedir el sustento diario en el comedero o alguna ración de mimos.