viernes, 30 de enero de 2015

La felicidad de ver el mundo subida en unos tacones...

Siempre que veía una serie de televisión o a algunas mujeres enseñando su colección de zapatos de tacón me sentía extraña. Recordemos a Imelda Marcos, primera dama de Filipinas con su colección de mas de tres mil pares de zapatos.

No podía alcanzar a comprender esa fascinación por tener zapatos o como en algunas series de televisión se veía a las féminas yendo a las tiendas a probarse zapatos por el mero hecho de pasárselo bien.

Sin embargo desde hace un tiempo sentía la necesidad de tener unos zapatos de salón clásicos de toda la vida, con tacón más fino que los cuadrados que me había atrevido a usar hasta el momento. Así que pasé media mañana buscando el adecuado. No era algo a la ligera, había que comprar los zapatos perfectos.

Lo que en otras circunstancias podría haber resultado un infierno ya que me aburre soberanamente ir de compras y probar y probar, se convirtió en todo un placer. Nunca me había probado tantos zapatos ni había visitado tantas secciones de zapatería o zapaterías probando y volviendo a probar. Jamás había visto mis pies tan atractivos y estilizados reflejados en un pequeño espejo zapatero. De ahí el placer que recorrió todo mi cuerpo comprendiendo a las Carrie Bradsaw del mundo (de la serie americana Sex in the city).

Pero no olvidemos que antes de correr hay que aprender a andar y a pesar de que los más altos y estilosos me tentaban sobremanera, decidí comenzar por un tacón de seis centímetros y medio. Adaptarme a ellos, que ellos se adaptasen a mi y luego... luego el futuro dirá.

Después de tan dichosa compra, de un estreno muy feliz, una continuación agradable y de un periodo de adaptación fabuloso, planeo mi nuevo asalto a alguna zapatería en este 2015, probarme un montón de preciosos zapatos y subir un par de centímetros el límite de los seis y medio de los anteriores. Y es que, chicas, hay que ir dominar el mundo subida en unos tacones en las ocasiones especiales, y para las que no sean especiales, seguro que las podremos convertir en ellas con unos centímetros más de altura y mucho estilo.

2 comentarios:

ANDI COR dijo...

Me encantas, M. Teresa. A me me chiflan los zapatos de tacón, pero en pies ajenos. Mis pies nos están hechos para taconazos, muy a mi pesar porque me quedan de PM. Solo los llevo en ocasiones especiales y en el día a día recurro al plano, tacón medio y grueso o plataforma. Un besazo.

Maritere dijo...

Hola Amparo guapa!
Era por publicar algo, que hacía un montón de tiempo que no lo hacía.

Yo sólo uso tacones cuadrados de normal, pero me gustaría aprender con el tiempo a usarlos altos y finos, aunque obvio no sería para ir de paseo... jajajaja.

Besos!!